Es nuestro marco teórico predominante. El psicoanálisis es la ciencia del lenguaje habitada por un sujeto.  Es una técnica que permite una gran profundidad en el conocimiento de uno mismo, la adquisión de la habilidad de dejar de repetir los asuntos que no hemos logrado ver de diferente manera que en sus formas originales, la posibilidad de tener versatilidad para enfrentar los retos de la vida.

Cuando se reflexiona sobre el  psicoanálisis se puede hacer referencia a varias dimensiones: un proceso de investigación descubierto por Freud a finales del siglo XIX y a  principios del XX, una metapsicología que pone como principio de explicación de la conducta los mecanismos y procesos inconscientes por medio de una teoría de la mente y una metodología terapéutica para tratar con perturbaciones psíquicas profundas. Pero además consideramos otra dimensión; y es  la de pensar al psicoanálisis como un movimiento intelectual y cultural que ha albergado a innumerables pensadores, clínicos y grupos de acción intelectual y terapéutica.

Salvo para algunas psicopatologías específicas que requieren una urgencia en cuanto a la eliminación del síntoma, en donde sí utilizamos técnicas psicoterapéuticas distintas al psicoanálisis, los profesionales que conformamos el Grupo Ixia, consideramos que la labor psicoanalítica necesaria para la aclaración absoluta y la definitiva curación de un caso patológico no se detiene nunca en los sucesos del período de la enfermedad,  sino que llega en todos los casos hasta la pubertad y la temprana infancia del paciente.   Sólo los sucesos de la infancia explican la extremada sensibilidad ante traumas posteriores, y únicamente por el descubrimiento y atracción a la conciencia de estas huellas de recuerdos, casi siempre olvidadas, adquirimos poder suficiente para hacer desaparecer los síntomas.

El psicoanálisis es más que un marco teórico y una técnica de la psicología, es una posición social y filosófica ante los problemas que aquejan a la humanidad. Nuestra posición hacia las demandas posmodernas, ligadas  al fenómeno de la globalización,  que pretenden dar soluciones compulsivas inmediatas a problemas relacionados con la salud de las personas, nos obliga a posicionarnos como analistas en un encuadre de contracultura, para no dejarnos influenciar por exigencias económicas y globalizadoras que pretenden que hagamos una “Clínica de lo vacío”.

Las enfermedades psicosomáticas en aumento denotan la falla de la simbolización de nuestros tiempos, los significados que no pueden ser procesados nos enferman físicamente porque no mediamos todo un proceso de digestión emocional de los asuntos. Después intentamos curar esos síntomas con pastillas, no con palabras, que nos parecen muy alejadas del cuerpo y las cosas que a éste le suceden. La dificultad de pensar se ve con claridad en las aulas, donde alumnos que necesitan pensar, buscan en internet lo que necesitan, alumnos que no aprenden a escribir porque pueden poner símbolos en los mensajes de sus celulares o en su mensajero de la laptop. La psicoterapia ha tenido modificaciones graduales que la mantienen funcional y vigente en el marco de las condiciones sociales, económicas, políticas y culturales de la vida contemporánea.

Diversas psicoterapias breves, más allá de su utilidad y eficacia en algunos campos, alientan algunas faltas de la sociedad actual. Hoy se piensa en la solución fácil, objetiva ,inmediata y garantizada de los conflictos internos sin establecer un compromiso con el trabajo personal que es irremplazable. Consideramos  que estas son categorías de la cultura del consumo. El psicoanálisis como programa es una opción que va a contracorriente de lo anterior pues apuesta por una visión amplia, de conjunto, honesta, profunda y auténtica de lo que implica la resolución de los conflictos personales, familiares y socioculturales. El psicoanálisis mismo ha tomado diversos formatos en psicoterapias de mediana duración o incluso breve. El asunto para fungir como contracultura va más allá del formato del tiempo: tiene que ver con los contenidos que se trabajan y en el modo de abordarlos. Los profesionales que integramos Ixia coincidimos en que el psicoanálisis puede enriquecerse de otros formatos, pero sin estar en función de los deseos inmediatistas y sospechando, en la medida de lo posible, de cualquier forma de simulación. Adherimos a la cosmovisión de que  psicoanálisis es en sí contracultura, pues ha modificado desde sus inicios el modo de concebir al ser humano en su vertiente racional, consciente y ordenada a fines socialmente aceptados.

 

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