La infancia es la etapa en la que ponemos los cimientos que van a permitir el desarrollo y constitución de la personalidad para nuestra vida adulta. Por ello, los problemas que se presenten en esta etapa y no se resuelvan se suelen ir haciendo cada vez mas fuertes y los vamos arrastrando a lo largo de nuestra vida adulta.

A veces este tipo de problemas pueden ser pasajeros e incluso son parte de la formación de la personalidad y el carácter. Pero en otras, si el niño o adolescente no consigue superarlos, aun con la ayuda de los padres, es recomendable recurrir a un experto. La adolescencia es una etapa en la evolución de la personalidad de grandes cambios y mucha confusión, de fuertes movimientos internos y búsqueda de identificaciones. Su importancia se debe a que representa el paso de la niñez a la vida adulta, un pasaje difícil, laborioso y conflictivo con uno mismo y como consecuencia, con los demás.

En este periodo se dan cambios corporales, autoafirmación de la personalidad, descubrimiento del yo, aparición del espíritu crítico, rebeldía, descubrimiento del otro sexo, notable emotividad, nuevos planteamientos y experiencias.

El adolescente se encuentra por tanto en una situación de búsqueda de nuevas posibilidades y vínculos, y en definitiva, de su identidad.

Es habitual que surjan síntomas variados: dificultades de conducta, angustias, depresión, falta de autoestima, identidad corporal, conductas de riesgo, drogas, abuso de las nuevas tecnologías, falta de concentración, problemas y conflictos con las personas que les rodean.

El Apoyo Psicológico en esta etapa es primordial, ayudando al adolescente a superar y atravesar estos conflictos, mejorar su bienestar y crear una base sólida para su personalidad futura.

El niño desde el psicoanálisis:

Freud hace una distinción entre niño y adulto precisa, y acentúa en la constitución del aparato psíquico el desarrollo de un ser que se realiza siguiendo el orden de maduración del cuerpo, no sólo distingue al niño del adulto en torno a la pubertad biológica realizada, sino que también, en relación a ella define los estados del sujeto (infancia, latencia, pubertad, adolescencia, madurez), que son referidos de todos modos a los momentos cruciales del movimiento de la estructura edípica que se incorpora según la diacronía del desfiladero edípico.

Para Freud es mediante del Edipo que se traza el límite más seguro entre el niño y el adulto, a través de los reordenamientos estructurales del periodo de latencia y de la pubertad.

En la teoría psicoanalítica se nota que la madre desde hace mucho antes que el niño advenga lo ha instalado en su subjetividad, hay una localizadón de este hijo, como objeto de deseo, se trata del deseo de ese Otro primordial, es a través del deseo del Otro que el bebé tendrá la posibilidad de ser.

Es pues el niño in útero ese real imposible de la vida que prolifera, pero está también misteriosamente ligado a la trama imaginaria y simbólica del inconsciente materno.

El niño que esta por llegar, está presente en el imaginario de la mujer es objeto de ensoñaciones, de proyectos, fuente de angustia. Presente en el imaginario, tiene sobre todo esa presencia real en el cuerpo, quizás tanto más real por el hecho de que actualmente es posible verlo e identificar su sexo antes de que nazca.

Son los primeros instantes después del nacimiento un período sensible para la creación de la relación madre- hijo. En el momento del nacimiento el niño ingresa a un espacio no accesible directamente al sentido común, este espacio es también espacio de los otros, el lugar en que intervienen los sonidos, la mirada, el tacto.

Para la teoría psicoanalítica el niño llega al mundo con una experiencia vivida, no es una arcilla amorfa, ciega, sorda, animada únicamente por una vida vegetativa, desde el sexto mes de gestación escucha los sonidos, distingue sonidos del lenguaje de los no lingüísticos, percibe la voz de la madre paralelamente a los ruidos internos como respiración, gorgoteros intestinales.

Desde los primeros días de su vida, el niño se lanza a la exploración de su cuerpo y de su entorno, parte hacia el descubrimiento de si mismo y del mundo que le rodea para asegurarse su dominio. Cohabitan en él, el deseo de saber y la necesidad de comprender, estas se prolongarán en las innumerables preguntas que planteará después, la curiosidad, el placer del descubrimiento y la adquisición de conocimientos forman parte de la dinámica misma de la vida.

El niño esta al acecho de todos los indicios que, al repetirse le hacen señas; en la presencia del Otro, es su voz tierna o dura, su mímica, su sonrisa, los gestos más o menos adaptados a su comodidad, es también la palabra que acompaña a todo eso y los significantes repetitivos alrededor de su persona. Registra todo, deja de lado ciertos signos misteriosos, ciertas asociaciones incongruentes que algún día podrán reaparecer.

El niño esta de entrada inscrito en un sistema de significantes, si ello habla de él antes de que nazca, no es puro significante y tampoco puro cuerpo biológico. En esta red de significantes es donde el cuerpo prematuro del niño se va insertar tomando lo que necesita para vivir, sutil pero efectivamente el cuerpo del niño se ve capturado en las redes del deseo del Otro. Así mismo lo que el niño debe construir de su imagen inconsciente del cuerpo en el sentido del ser, lo hace en referencia al cuerpo del Otro, a sus pulsiones, a sus fantasmas, a su deseo.

No puede orientarse en el discurso más que a medida de lo que construye de su cuerpo a través de la demanda y deseo del Otro. El discurso que se constituye alrededor del niño, viene a ocultar un no dicho extremadamente complejo en el cual se bañan las primeras relaciones.

El niño tiene su lugar, un lugar en los fantasmas de los padres, en sus ensoñaciones, en los proyectos que hacen en torno a su llegada. El niño real provoca la emergencia de una nueva organización y modifica también ciertas determinaciones preexistentes.

Trastornos del control de impulsos:

Consisten en una dificultad para resistir un impulso de llevar a cabo actos que pueden ser perjudiciales para otros o para sí mismo. En la mayoría de los casos se experimenta una tensión intensa antes de ejecutar la acción impulsiva, acción que libera esta tensión, alcanzando consecuentemente un estado de calma

Trastornos de ansiedad:

La ansiedad es una reacción emocional normal necesaria para la supervivencia de los individuos y de nuestra especie. No obstante, las reacciones de ansiedad pueden alcanzar niveles excesivamente altos o pueden ser poco adaptativas en determinadas situaciones. En este caso la reacción deja de ser normal y se considera patológica. Este grupo incluye:

Ataques de Pánico- Trastorno de angustia – Fobias- Trastorno obsesivo-compulsivo- Trastorno por estrés postraumático- Trastorno por estrés agudo- Trastorno de ansiedad generalizada- Trastorno de ansiedad debido a enfermedad médica- Trastorno de ansiedad inducido por sustancias- Trastorno de ansiedad no especificado.

Trastornos del aprendizaje:

Estos trastornos se caracterizan por un rendimiento académico sustancialmente por debajo de lo esperado dadas la edad cronológica del sujeto, la medición de su inteligencia y una enseñanza apropiada a su edad. Los trastornos específicos incluidos en este apartado son: trastorno de la lectura, trastorno del cálculo, trastorno de la expresión escrita y trastorno del aprendizaje no especificado.

Trastorno de las habilidades motoras:

Incluye el trastorno del desarrollo de la coordinación, caracterizado por una coordinación motora que se sitúa sustancialmente por debajo de lo esperado dadas la edad cronológica del sujeto y la medición de la inteligencia.

Trastornos de la comunicación:

Estos trastornos se caracterizan por deficiencias del habla o el lenguaje, e incluyen trastorno del lenguaje expresivo, trastorno mixto del lenguaje receptivo expresivo, trastorno fonológico, tartamudeo y trastorno de la comunicación no especificado.

Trastornos del sueño:

Trastornos primarios del sueño: Son alteraciones del ciclo de sueño que no son producto de otro trastorno, como de la depresión por ejemplo

Trastornos generalizados del desarrollo: Estos trastornos se caracterizan por déficit graves y alteraciones generalizadas en múltiples áreas del desarrollo. Se incluyen alteraciones de la interacción social, anomalías de la comunicación y la presencia de comportamientos, intereses y actividades estereotipados. Los trastornos específicos incluidos en este apartado son trastorno autista, trastorno de Rett, trastorno desintegrativo infantil, trastorno de Asperger y trastorno generalizado del desarrollo no especificado.

Trastornos por déficit de atención y comportamiento perturbador:

Este apartado incluye el trastorno por déficit de atención con hiperactividad, que se caracteriza por síntomas manifiestos de desatención y/o de impulsividad-hiperactividad. Se presentan subtipos para especificar la presentación del síntoma predominante: tipo con predominio del déficit de atención, tipo con predominio hiperactivo-impulsivo y tipo combinado. También se incluyen en este apartado los trastornos de comportamientos perturbadores: el trastorno disocial se caracteriza por un patrón comportamental que viola los derechos básicos de los demás o las principales normas o reglas sociales propias de la edad del sujeto; el trastorno negativista desafiante se caracteriza por un patrón de comportamiento negativista, hostil y desafiante. Este apartado incluye asimismo dos categorías no especificadas: trastorno por déficit de atención con hiperactividad no especificado y trastorno de comportamiento perturbador no especificado.

Trastornos de la ingestión y de la conducta alimentarias de la infancia o la niñez:

Estos trastornos se caracterizan por alteraciones persistentes de la conducta alimentaria y de la ingestión de alimentos. Los trastornos específicos incluidos aquí son: pica, trastorno de rumiación y trastorno de la ingestión alimentaria de la infancia o la niñez. Obsérvese que anorexia nerviosa y bulimia nerviosa han sido incluidas en «Trastornos de la conducta alimentaria»

Trastornos de tics:

Estos trastornos se caracterizan por tics vocales y/o motores. Se han incluido los siguientes trastornos específicos: trastorno de la Tourette, trastorno de tics motores o vocales crónicos, trastorno de tics transitorios y trastorno de tics no especificado.

Trastornos en el control de esfínteres:

Se incluye la encopresis, la deposición repetida de heces en lugares inadecuados, y la enuresis, la emisión repetida de orina en lugares inadecuados.

Otros trastornos de la infancia, la niñez o la adolescencia:

Este grupo se dedica a trastornos no incluidos en los anteriormente citados. El trastorno de ansiedad por separación se caracteriza por una ansiedad excesiva e inadecuada desde el punto de vista evolutivo concerniente a la separación respecto del hogar o de las personas con quienes el niño está vinculado. El mutismo selectivo se caracteriza por una persistente incapacidad para hablar en situaciones sociales específicas a pesar de que el niño hable en otras situaciones. El trastorno reactivo de la vinculación de la infancia o la niñez se caracteriza por una relación social manifiestamente alterada e inadecuada evolutivamente, que se produce en la mayor parte de los contextos y se asocia a una crianza claramente patógena. El trastorno de movimientos estereotipados se caracteriza por un comportamiento motor repetitivo, aparentemente impulsivo, y no funcional, que interfiere marcadamente las actividades normales y, a veces, puede dar lugar a lesiones corporales. El trastorno de la infancia, la niñez o la adolescencia no especificado es una categoría residual para codificar trastornos que tienen su inicio durante la infancia, la niñez o la adolescencia y que no cumplen los criterios de ningún o trastorno específico de esta clasificación.

Retraso mental:

Este trastorno se caracteriza por una capacidad intelectual significativamente por debajo del promedio (un Cl de aproximadamente 70 o inferior), con una edad de inicio anterior a los 18 años y déficit o insuficiencias concurrentes en la actividad adaptativa. Se presentan códigos separados para retraso mental leve, moderado, grave y profundo, así como para retraso mental de gravedad no especificada.

Abusos ( físico – psicológico – sexual) en niños y adolescentes.

Adopción.

Adicciones.

Trastorno generalizado del desarrollo (T.G.D):

Es una perturbación grave y generalizada de varias áreas del desarrollo: habilidades para la interacción social, habilidades para la comunicación o la presencia de comportamientos, intereses y actividades estereotipadas.

Dentro del T.G.D se agrupan las siguientes categorías:

Trastorno autista- Síndrome de Rett- No especificado- Síndrome de Asperger- Trastorno desintegrativo de la infancia.

Bullying:

El bullying es el maltrato físico y/o psicológico deliberado y continuado que recibe un niño por parte de otro u otros, que se comportan con él cruelmente con el objetivo de someterlo y asustarlo, con vistas a obtener algún resultado favorable para los acosadores o simplemente a satisfacer la necesidad de agredir y destruir que éstos suelen presentar.

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